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25 abril 2011

HIJOS: “No es tiempo de resistir un gobierno, hay que construir”

Los entrevistados frente a Humanidades (Foto: Alberto Direnzo)
Los hijos de detenidos desaparecidos, asesinados, ex presos políticos y exiliados durante la última dictadura militar se presentaron ante la sociedad en la Facultad de Humanidades de La Plata en abril de 1995. Con ese acto nacía HIJOS. Y el miércoles pasado, al cumplirse un nuevo aniversario de aquel abrazo, treinta de esos hijos distribuyeron una carta pública en la que reivindican los logros en derechos humanos conquistados en los últimos siete años y que intenta ser el acta fundacional de una segunda etapa del grupo en La Plata.
A dieciséis años de aquel encuentro, Diagonales reunió a ocho de esos hijos de desaparecidos en la facultad donde contaron sus proyectos para volver a consolidarse como grupo y explicaron su visión de la realidad política actual. Remarcaron que una de las características principales que los reúne es que mantienen la identidad y el sentimiento de ser HIJOS; pero no se sienten identificados con la agrupación HIJOS La Plata, que expresa una línea ultra crítica con las políticas de derechos humanos del gobierno nacional.
“Pasó el tiempo, pero no es solamente un tiempo cronológico diferente, sino que también es un tiempo psicológico diferente: hoy tenemos una construcción sobre nuestra identidad y sobre nuestros padres. Hoy no empezamos de cero”, explicó Andrea Suárez. Y así resumió la esencia del re encuentro de esos HIJOS.
–Pasaron dieciséis años desde que HIJOS irrumpió por primera vez en la escena política. ¿Por qué este nuevo reencuentro?
Camilo Cagni –Hay tres cosas centrales por las que nos reencontramos: primero, tiene que ver con nuestra historia de ser víctimas del terrorismo de Estado, con nuestra identidad; segundo, tiene que ver con habernos encontrado en el 95 y haber fundado y materializado la agrupación; y en tercer lugar porque en la actualidad tenemos una misma mirada de la coyuntura política.
Diego Perdoni –En el año 1995 nos juntó una realidad política e histórica en la que nos pudimos identificar y sentimos algo especial, que fue reconocernos como hermanos. Después de 16 años nos volvemos a encontrar convocados de nuevo por una realidad política, en la que podemos reconocer la lucha por justicia que veníamos reclamando. Creemos que hijos, como agrupación es nuestro lugarcito, nuestra Kamchatka donde resistir y luchar por los sueños que siempre soñamos.
–Hoy los convoca una realidad diferente que la que los juntó por primera vez… 
Laura Bogliano –Aunque yo no me sumé en el '95, en su momento HIJOS con los escraches tuvo una lectura de avanzada. Y hoy es evidente que hay otra realidad.
Felipe Bellingeri –En el momento de la fundación (de HIJOS) existía la Obediencia Debida y el Punto Final y la teoría de los dos demonios estaba instalada. Pero hoy vemos los frutos de aquella lucha que iniciamos en los '90. A partir del 2003 se destruye toda esa política que los anteriores gobiernos democráticos habían llevado adelante.
Gonzalo Chávez –Hijos durante muchos años fue contra la corriente pero ahora soplan brisas favorables para reagruparnos.
Yiya Logiurato –En el 95 fue reencontrarnos con esa cosa de la hermandad, después de tanto tiempo solos. Y desde un tiempo a esta parte nos volvimos a encontrar en charlas y actos y nos dimos cuenta que es un momento de acción, para sumarnos a este proyecto nacional y popular.
Diego –Ya no es un momento para resistir un gobierno, sino para construir.
–¿Buscan darle una nueva identidad al nombre HIJOS, con el que a mediados de los '90 se agruparon los hijos de las víctimas de la dictadura?
Claudia Bellingeri –Creo que Hijos es una identidad en si misma. Creo que fuimos protagonistas hace 16 años para construir este camino y en ese camino siempre pensamos que iba a llegar el momento de la justicia y la verdad. Y hoy estamos yendo a los juicios, a sostenerlos, a dar testimonio, y a esos juicios tenemos que ir como HIJOS.
Yiya –Creemos que tenemos que seguir siendo protagonistas. Y hay sectores de la sociedad que quieren volver para atrás.
Felipe –Hay sectores del poder real que son hostiles a las políticas de Verdad y Memoria que viene llevando adelante el Estado; hay sectores del Poder Judicial que traban el desarrollo de la justicia. Esos son poderes que hay que disputar.
Camilo –Opino que es equivocado discutir si es K o no K esto que estamos impulsando, sino que hay que apoyar lo que está bien y señalar o quejarnos de lo que no. No se trata de un apoyo bobo. HIJOS siempre tuvo dentro diferentes identidades.
Yiya –Hay un proyecto Nacional y popular. Falta mucho, pero tenemos que ser partícipes.
–Son ustedes quienes tienen que reconstruir la memoria de sus padres… 
Gonzalo –Cuando surgieron las Madres, la pregunta era: “¿dónde están nuestros hijos?” Cuando nació HIJOS se preguntaron: “¿qué hacían nuestros padres?” Después de 16 años, la pregunta es: “¿Qué hacemos los hijos?”
Diego –Gonzalo, ¿cómo era eso que dijiste en el asado, lo de reencontrarse con la memoria?
Gonzalo –Que reencontrarse con la memoria, además de una reivindicación, es algo saludable para nosotros y para la sociedad, porque podemos poner sobre la mesa a nuestros padres y compartirlos. Antes no había oídos para esa historia.
Andrea –La construcción de la Memoria es permanente. A los chicos hay que transmitirles esa historia por la que nuestros padres lucharon, que hubo un plan sistemático de exterminio. Una de las luchas principales es la lucha por lo simbólico, que no se puede dejar y es un trabajo que se pasa de generación en generación.
–¿Qué responsabilidades hacia afuera implica reunirse como agrupación?
Claudia –Es la misma responsabilidad que tuvimos siempre.
Felipe –Creo que tenemos que sostener los juicios, que es una responsabilidad colectiva, no sólo de los hijos.
Diego –Estamos convencidos como lo estaban nuestros viejos; la libertad no la encontramos al final del camino, sino que la encontramos en cada condena, en cada juicio.
Gonzalo –El trabajo de hijos es mantener la memoria. 

Los entrevistados
Diego: hijo de Lidia Nelida Massironi y Roberto Perdoni, militantes del ERP desaparecidos en junio de 1976.

Camilo: hijo de Julio César Cagni y Nora Liliana Silvestri, secuestrados el 22/06/1977, en una casa en 46 entre 5 y 6.

Felipe: hijo de Héctor Aníbal Bellingeri, militante del PROA. Desaparecido desde el 12/05/1977.

Claudia: hijo de Héctor Aníbal Bellingeri, militante del PROA. Desaparecido desde el 12/05/1977.
Yiya: hija de Haroldo Logiurato, militante del PROA, desaparecido el 12/06/1977.

Andrea: hija de Luisa Marta Córica, asesinada el 7 de abril de 1975 por la AAA.

Gonzalo: hijo de Héctor Chávez, asesinado por la Triple A en 1975.

Laura: hija de Adrián Claudio Bogliano y María Susana Leiva, secuestrados el 12 de agosto de 1977 en Villa Elisa. 

Cambio de época
“Yo nunca soñé que iba a ser posible que las leyes de impunidad se cayeran. Yo lloré ese día”, contó Laura Bogliano. Pero como ella, todos los hijos entrevistados ven hoy que se está escribiendo otra historia que la que hace dieciséis años creían posible.
Andrea –Cuando nacimos como agrupación en el '95, Massera hablaba por televisión. Era lo que nosotros le decíamos el “Show de la impunidad”. Cómo no vamos a apoyar este gobierno que derogó las leyes de impunidad. Hubo un cambio cualitativo que es la base mínima para la construcción de un país.
Felipe –Hubo tres hechos claves en este último tiempo: la derogación de las leyes de obediencia debida y punto final; el pedido de perdón de parte del Estado y el descolgar el cuadro de Videla. Eso es parte de la construcción desde lo simbólico.
Yiya –Este gobierno le abrió las puertas de la Casa Rosada a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y a los HIJOS de desaparecidos. Nadie lo hizo antes. Fueron muchos años de llorar, de sentirnos humillados. Y desde 2003, viendo a las Madres y Abuelas en la Casa Rosada, es sentir dignidad.
Andrea –Estaba instalada la idea de los excesos y ahora se pasó a juzgar un plan sistemático de exterminio. Se pasó de hablar de la teoría de los dos demonios a hablar de terrorismo de estado en las escuelas. Todo eso pasó desde el 2003.

04 marzo 2011

La vuelta de la alegría

Justo yo, un tipo amargo e introvertido destinado a cubrir el carnaval, una fiesta popular que es exactamente lo contrario: liberación y alegría. En fin.
Aunque la prohibición no había logrado desterrarlos de nuestra cultura, el acto de justicia histórica con el pueblo que tuvo Cristina al restituir el feriado de carnaval, detonó una multiplicidad de corsos y festejos en el país. Y La Plata está viviendo esa alegría, esa salida festiva a la calle que se multiplicó estas últimas semanas.
Una de las mejores  frases sobre el carnaval la escuché de un candombero: “Es un momento de liberación y es lo más maravilloso que tiene, un momento en el que el puto podía salir vestido de puto y lo aplaudían todos. Y todos felices. Eso es lo que está bueno: la liberación, que después los hijos de putas de los milicos lo sacaron. Y estuvieron muy vivos porque prohibieron todo lo que era hacia afuera”.
Un referente político lo explicó clarito: “Lo que rige el proyecto es la redistribución de la renta, pero hay elementos como la recuperación del carnaval y el matrimonio igualitario que tienen que ver con la recuperación de la identidad popular”.

La que sigue es la lista de crónicas y entrevistas –una selección- a gentes del carnaval, a gentes del pueblo:

Y para este finde largo, la agenda de corsos y caravana.
Feliz Carnaval!!!!

09 febrero 2011

Anita Macri: la “fanática peronista” que llegó a diputada en las elecciones del ‘52

Pasó tres años presa durante la “Revolución Libertadora” / Al repasar su militancia en el partido femenino, resumió la historia política de Eva Perón
Anita Macri, hoy de 94 años, fue detenida en el '55 como una "fanática peronista" (Foto: Eva Cabrera)
Ana Carmen Macri fue elegida diputada nacional en 1952, tras la elección en la que las mujeres votaron por primera vez gracias a la ley 13.010 impulsada por Eva  Perón. Para esa época ya había organizado casi 700 unidades básicas del Partido Peronista Femenino (PPF) en todo Santa Fe, bajo las órdenes de la abanderada de los humildes. Por su actividad política, cuando el golpe de 1955 derrocó a Perón, Macri fue encarcelada: estuvo en una cárcel de mujeres porteña y luego en la Unidad Penitenciaria de Olmos hasta el año 1958. Para reparar esa etapa histórica la Provincia le pidió ayer disculpas “en nombre del Estado” y le entregó el legajo del Servicio Penitenciario Bonaerense en el que consta su detención por “fanática peronista” (Ver "Pido disculpas").
Macri tiene 94 años y al repasar su militancia en el partido femenino resumió la historia política de Eva Perón y de las mujeres peronistas. Mientras compartía un té en el Pasaje Dardo Rocha con las Madres de Plaza de Mayo Adelina de Alayes y Susana Scala, e integrantes del Archivo Histórico provincial y del Instituto Eva Perón, Anita recordó su trabajo en el Partido peronista femenino con Eva Perón y los años de detención en una entrevista con Diagonales.
Fue detenida junto con los 91 legisladores peronistas en el año 1955, cuando la autodenominada “Revolución Libertadora” derrocó a Juan Domingo Perón y cerró el Congreso. Luego, llegaron las órdenes de captura. “Algunos pudieron escapar, otros se pudieron esconder”, contó la mujer que trabajó junto a Eva en la construcción del Partido Femenino.
En el primer gobierno de Perón, Macri era peronista y ejercía la dirección del Hogar de Transito Nº 2, que dependía de la Fundación Eva Perón. Allí conoció a la mujer del General.
“Yo era peronista de Perón. A ella no la conocía. La conocí porque el Hogar quedaba cerca de la residencia presidencial y ella estaba en plena función de organizar la Fundación, iba a hacer la inspección, porque quería que fuera de lo mejor”, recordó.
“Ella ya estaba juntando mujeres para la organización del partido y simpatizó conmigo. Yo estuve un año en el Hogar hasta que un día ella me llamó para que fuera a la residencia. Cuando llegué, ya había otras tantas mujeres que eran una para cada provincia, porque se había hecho la asamblea de mujeres en el Teatro Cervantes donde se había anunciado el Partido Femenino y donde la nombraron a Eva Perón presidenta”.
El primer destino de Anita fue Tucumán, donde en tres meses afilió cinco mil mujeres. Pero Eva la hizo volver a Buenos Aires. “Nos reunimos en la residencia, me llama y me dice: ‘Peti, te voy a sacar de Tucumán porque ahí hasta las piedras son peronistas’”.
En ese encuentro, Eva la destinó a organizar el Partido en Santa Fe, una provincia “difícil políticamente”, rememora la mujer, que tenía que reemplazar a una compañera.
“Estuve dos años. Cuando apenas llegué fui a la casa del gobernador a presentarme y a pedirle movilidad, y me dio un Jeep asqueroso y alto”, recordó. Con ese coche comenzó a afiliar a las mujeres peronistas santafesinas: “Al Jeep le hice poner un parlante y recorría la ciudad hablándole a las mujeres, diciéndoles que era la delegada de Eva Perón para organizar el Partido y afiliar a las mujeres, y que estaba empadronando para los votos”.
Desde Santa Fe, Anita preparó las elecciones de 1951, para la reelección de Perón, en las que sería electa diputada nacional por la Capital. “Empecé a trabajar en actos que se hacían en salones y teatros a los que iban muchas mujeres y así, por ejemplo, en Rosario organicé 50 unidades básicas. Y cuando quise acordar, en dos años ya había 658 unidades básicas en Santa Fe”.
–Usted fue legisladora en la primera elección de mujeres del país.
–Si. Yo fui por Capital. Pero además, elegí a las tres candidatas que fueron por Santa Fe. Hablé con Eva y le pregunté: “Señora, para diputadas, a quién elijo”. Y ella me respondió: “De las peronistas, a las que más trabajaron”.

Por ser diputada, pero sobre todo por peronista, la detuvieron tras el golpe del 16 de septiembre de 1955. Pero los tres años que pasó encarcelada, no pudieron doblegarla: “una amiga me visitaba y yo le pedía que se pusiera una pollera amplia para que me trajera los periódicos peronistas a escondidas. De uno de esos saqué una foto de Eva y la puse en la pared del calabozo. Poco después, vino el inspector de la cárcel y me dijo: ‘Señora, ¿no sabe que está prohibido por el decreto 4161 tener retratos de Perón o de Eva?’. Y yo le expliqué que a ella la veía como a una madre, y le dije: ‘el castigo de la 4161 son entre 1 y 5 años de cárcel, y a mí me dieron prisión perpetua’. Lo saqué, pero me lo quedé y cuando se fue lo volví a poner”.

Anita con Eva en un acto en Santa Fe

“Pido perdón en nombre del Estado”
“Sesenta años más tarde, pido perdón en nombre del Estado”. De esa forma, el ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Casal, hizo justicia con la historia y con Ana Carmen Macri, al entregarle el legajo carcelario en el que consta su detención en la cárcel de Lisandro Olmos, por “fanatica peronista”.
Ana Macri recibió el expediente de manos del ministro a las 16.30, en un acto al que no dejó entrar a la prensa, en el salón de Las Banderas, en el tercer piso del edificio de 2, entre 51 y 53. Junto a Ana estuvieron las Madres de Plaza de Mayo Adelina Alaye y Susana Scala; la hija del ex ministro de educación de Mercante, María Elais Avanza; Claudio Panella, director del Archivo Histórico de la provincia y los investigadores Guillermo Clarke y Alicia Sarlo, y por Damián Cipolla, del Instituto Nacional Eva Perón. En el acto Casal entregó el “prontuario” de Ana Macri que se guardaba en el Museo del Servicio Penitenciario.

25 septiembre 2010

Michi: “Es una bofetada más a un reclamo de justicia”


Gabriel Michi

“La 'prisión domiciliaria' otorgada al policía Gustavo Prellezo, ejecutor de José Luis Cabezas, cierra el círculo de impunidad. En las calles o en sus casas, estos criminales son una amenaza para todos”.  Con esas palabras el amigo y compañero de trabajo del fotoreportero de la revista Noticias, el periodista Gabriel Michi, resumió en su blog Secreto Cero la decisión de la Justicia de otorgarle el beneficio de la prisión domiciliaria al uniformado condenado a prisión perpetua. En una entrevista con Diagonales, retomó esa idea y apuntó a la Justicia, a la responsabilidad política del Estado y resaltó la “bronca” que le genera que los asesinos vayan saliendo, uno a uno, de prisión.
–¿Qué opina de la decisión de la Justicia de liberar a Prellezo?
–Es una bofetada más a un reclamo de justicia que se viene llevando desde hace años. Es un puñal más en una herida que todavía tiene abierta la familia de José Luís Cabezas y la sociedad argentina. Y me parecen un despropósito las razones que argumentaron para darle este beneficio de prisión domiciliaria. En todo caso lo que debería hacer el Estado es garantizar que Prellezo pueda realizar el tratamiento que necesita dentro de prisión y no que porque las condiciones de detención no son las adecuadas, darle la posibilidad de irse a su casa cuando él fue condenado a reclusión perpetua.
–¿Cree que, anteponiendo una cuestión edilicia, la Justicia provoca injusticia?
–Si. El Estado no puede basar sus decisiones en las injusticias que provoca el propio Estado. Lo que tiene que hacer es encontrar soluciones para el problema de origen y no generar un problema adicional, como lo es un hecho de injusticia, en la que un asesino que apenas lleva 13 años en prisión y que fue condenado a prisión perpetua, pueda gozar de este beneficio.
–El ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Casal, dijo que se trataba de un tema "eminentemente judicial" ¿Está de acuerdo?
–Es judicial desde el punto de vista de que transita por un expediente judicial y es una decisión de un tribunal. Pero si la justicia le exigiese al gobierno provincial que de las facilidades para que Prellezo pudiera cumplir con sus condiciones de detención dentro de la cárcel, también pasaría a ser un tema político. Entonces si la escusa para darle este beneficio esta basada en que desde el Estado no se esta garantizando las condiciones mínimas de salud que necesita un detenido, sea este o sea otro, es la decisión política justamente la que debe solucionar estos problemas.
–¿Que el policía salga de prisión le genera algún temor?
- Temor no. Pienso que la sociedad está preparada para hacer frente a este tipo de amenazas, teniendo en cuenta todo lo que significó la pelea que se dio durante muchos años para lograr el esclarecimiento del caso.
–¿Y qué le genera íntimamente?
–Me da indignación saber que un asesino del cual se “recontra” probó que cometió el crimen y que lo hizo con tremenda brutalidad, esté libre. Obviamente también, como amigo de José Luis, me da bronca, más allá de que como ciudadano también te movilice esto. Por otro lado, me parece que darle un privilegio a este asesino puede representar un peligro para quien esté cerca. Puede llegar a ser un peligro para sus vecinos. Y si yo fuera vecino de La Plata no estaría muy tranquilo.
–Como periodista, ¿qué cree que implica que todos los involucrados hayan recibido un beneficio?
–El asesinato de José Luis cabezas fue, sin lugar a dudas, el peor ataque que hubo a la libertad de expresión desde que volvió la democracia. Entonces, la libertad de sus asesinos, pese a haber sido condenados y cumpliendo muy poca prisión, porque algunos estuvieron sólo 8 o 9 años, significa una afrenta a la libertad de expresión en la Argentina. Pero creo que el asesinato de un periodista y la impunidad de un crimen o la falta de justicia en un crimen, lo que hace es colocar como una advertencia a futuro. Cómo puede terminar la cosa si no se hace lo que corresponde.

04 octubre 2007

“El taxista es el psicólogo, sin título”

Para Juan Carlos, el típico taxi amarillo que cualquier peatón para en la calle no es simplemente un coche de alquiler. En los autos amarillos, asegura, no se consigue sencillamente un transporte, sino que quien ocupa el asiento trasero, encuentra frente al volante un lugar donde descargar las angustias de la vida cotidiana.
Juan Carlos Sartuqui, acusa 70 años bien llevados. Hace 14 que recorre las calles neuquinas llevando pasajeros al servicio de Taxi Unión y brindando el favor gratuito de confesor de penas ahogadas en las gargantas ajenas.
Fue en el año 1993 que comenzó a manejar un auto de alquiler, cuando el desmoronamiento neoliberal asfixió las pequeñas empresas. La que él llevaba adelante, dedicada a la instalación de estaciones de servicio, cayó junto a otras siete en la bancarrota. Jubilado desde el año 1991, encontró en el taxi un método de supervivencia que le permitió seguir llevando adelante su familia.
Está casado, con dos hijas y dos nietas. Vive en Neuquén desde el año 1987, cuando eligió por propia iniciativa mudarse para atender con mayor rigurosidad su trabajo. Pero el destino ya parecía cantado, porque en el Valle comenzó a trabajar en el año 1964. Precisamente al año siguiente instaló su primera estación de servicio en la región -hoy totalmente renovada-, sobre la Ruta 22, al lado del puente que une la ciudad con Cipolletti.
Sincero al hablar, respecto de su trabajo Juan Carlos prefiere ser claro: “No es que reditúa, sino que para una persona grande no hay posibilidades”. El auto amarillo fue su salida, y más allá de lo previsible, encontró en el coche algo más que un empleo para subsistir.

Psicología de la calle
A simple vista, sus ojos verdes reflejados en el espejo retrovisor demuestran la integridad que dan los años y la experiencia, y aseguran confianza al interlocutor. Quizá no solo sean los años, porque según asegura, el taxista no es tan solo un conductor que lleva a sus pasajeros a destino: “el taxista es el psicólogo más grande que hay dentro del universo, sin título”, dice con voz tranquila y firme.
La experiencia ha hecho mella en este hombre que lleva más de una década llevando penas y alegrías ajenas de una punta a la otra de la ciudad.
“Dentro del taxi se viven buenas, malas y regulares, de todas las que se pueda pensar”, explica con el tono de voz que emplearía un padre con su hijo. Tal es así que hasta piensa escribir un libro para compilar sus anécdotas.
“Yo no se si le pasa a todos, aunque creo que si a la mayoría. Yo creo que Dios nos pone a todos una especialidad, eso que nosotros le decimos ‘el Don’. En mi ha puesto algo y es que tengo mucha memoria y mucha visión, y a raíz de eso es que me siento psicólogo. Porque apenas una persona sube al taxi, en el acto y sin que me diga algo, descubro lo que le está pasando”.

Confesionario rodante
“En una oportunidad le pregunté a una persona, muy seriamente: ‘¿Dónde me puedo conseguir una sotana?’. Sorprendido, me preguntó si pensaba ponerme de cura. Yo le dije que si, que me falta solamente una sotana, porque el confesionario ya lo tengo”, cuenta, sonriendo, al hablar de su taxi.
Anécdotas por cientos o miles. Frunciendo un poco las cejas entrecanas buscando las palabras y las imágenes precisas, recordó un viaje desde el centro al río hecho el último verano. Una mujer joven que al abordar el vehículo, casi sin pensar en lo que dice, pide que la lleve al Limay, sin más detalle. Después de un somero interrogatorio en el que Juan Carlos se permitió recomendar, “por su seguridad” –aclara-, parte para el Río Grande. Un viaje silencioso, en el que el taxista reconoció una desilusión amorosa. Poco antes de alcanzar el destino, Juan Carlos se permitió preguntar. Y acertó. “¿Cómo sabe usted?”, fue la primera reacción de la pasajera, recuerda con un humilde brillo de satisfacción en los ojos. Asegura que escuchó a la mujer por más de quince minutos, en el que sintió haber ayudado no solo a llegar a destino a su pasajera.
“Hay personas que suben al taxi, dan el destino y se quedan mudos. Pero la gran mayoría suben enojados, por tal o cual cosa. Entonces la primera persona que encuentran para despacharse es el taxista”, aseguró.


Del petróleo al taxi
“La profesión mía no es esta. Yo soy técnico en montaje de estación de servicio”. El camino recorrido por Juan Carlos Sartuqui para convertirse en taxista comenzó en el año ‘87 cuando decidió abandonar Bahía Blanca para instalarse en Neuquén. Solo seis años más tarde rodaría por las calles neuquinas llevando sus pasajeros a buen destino.
“¿Cómo empecé en el taxi? Bueno, precisamente porque en el año 1993 flaqueaba mí especialidad: yo empecé a trabajar con los surtidores en el ‘58 con la empresa Isaura, en Bahía Blanca”, explicó Juan Carlos.
“Cuando se nacionalizaron las empresas, todo fue YPF, y cuando se revierte eso, volvemos a ser cada uno de nuestra empresa, pero en la parte que a mi me competía, que es la parte comercial, no nos tomaban más como empleados sino como contratados. A principios de los 90 comienza a flaquear el tema específico mío y en ese momento yo empecé con el taxi”, recordó.
“En el 1991 yo me jubilé del petróleo, y en el año ‘93, con la unión de Isaura en la EG 3 mi actividad se cayó, y fue ahí que seguí con el taxi, para subsistir. El trabajo me viene entonces como un trabajo extra a la jubilación, porque la jubilación como a cualquiera, no le rinde”.